
Limpia, pulcra, moderna y hasta hermosa, la Ciudad Esmeralda no deja de ser, sin embargo, una prisión y, como todas, peligrosa. A pesar de las modernas instalaciones y del énfasis en la recompensa de la rehabilitación, la prioridad allí sigue siendo la supervivencia... y el miedo es el compañero constante.
Unos personajes perfectamente construidos y una trama narrada con toda crudeza -que consigue introducir al espectador en la difícil convivencia de reclusos y guardas- son la base de esta serie aclamada por el público y la crítica que, a lo largo de seis temporadas, se ha hecho acreedora de numerosos premios (entre ellos, dos Satellite Awards) y nominaciones (dos Emmy). Cada capítulo se centra en un tema concreto, tratando asuntos tan comprometidos como la religión, las drogas, el sexo o la pena de muerte a través del día a día dentro de la prisión.


